Por : Jainne Rozo

Encontrar En Egipto un cementerio donde la muerte se rodea con la vida, donde los sueños se enfrentan con la realidad es salido sin lugar a dudas de un cuento de hadas  o de una leyenda, pero no es así, existe este lugar, que traspasa todo lo que nuestra cultura alcanza a imaginar.

¿A qué le temo más, a los vivos o a los muertos? Una pregunta que siempre me había hecho y que tal vez no  quería responderme hasta hoy. El miedo del ser humano a enfrentar a la muerte, siempre ha sido  el misterio de la mente, quien juega con nuestros miedos. Advierte el Corán que la muerte alcanza a todos.

En el Cairo podemos ubicar la Ciudad de los muertos (Qarafa, Arafa) es un cementerio en el centro de la ciudad. Este cementerio es enorme, con unos 7 km de largo y está situado en el este de la misma, poco después de la zona medieval de Khan el Khalili y la Ciudadela de Saladino. Aquí están enterrados cerca de 1 millón de personas. El aspecto interesante es que este cementerio tiene casas allí, es decir, la gente vive allí, junto a las tumbas todo mezclado, las casas y las tumbas. La muerte no es vista como un aspecto de luto, sino como una manera de seguir recordando los antiguos cultos y celebraciones del Antiguo Egipto pero en el siglo XXI. Muy interesante la mezcla de sepulturas, tumbas, mezquitas, casas, signos, corderos, un poco de todo en un cementerio gigante que tiene la energía de un cementerio normal. Todos los viernes muchas familias se reúnen aquí para hacer su fiesta de la familia. Lejos de la opulencia  y las falsas vanidades.

Aproximadamente unas 50.000 personas viven en tumbas propiamente dichas. El resto de la población se apretuja en infraviviendas construidas sobre antiguos sepulcros. Algunos habitantes han tirado cables del poste eléctrico más cercano o desviado conductos de agua. Incluso han surgido pequeños talleres y tiendas que cubren las necesidades de los  lugareños. Una ciudad de vivos y muertos, donde la vida pasa con sus últimas moradas,  donde el azul del cielo toca con el oscuro de las bóvedas, y las risas a lágrimas, esa es la ciudad de los muertos ubicada en el corazón del Cairo. 

 

Pero  para cerrar esta pequeña historia  nos faltaría lo más importante y creo que muchos de ustedes se lo estarán preguntado ¿Qué hace el Gobierno de este país para que estos habitantes dejen de vivir en esta miseria? 

La propuesta actual es hacer edificios con apartamentos pequeños con los  servicios esenciales que todo ser humano necesita para vivir dignamente, pero esta generación del barrio de los muertos están  cómodas con su mundo, con su vida y no se ven reflejadas en las moles de las trasformaciones urbanísticas que muchas sociedades lo llaman desarrollo. Como diría Stefan Zweig  “No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre”

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